Author: Ana Laura

  • CORE Institute

    CORE Institute

    CORE Institute is a mentoring program for professionals who want to transform their knowledge into a marketable product through digital media.

    Porque hoy, tu conocimiento también puede convertirse en una nueva forma de generar ingresos, además de los modelos tradicionales.

    Para hacerlo realidad, desarrollamos masterclasses sobre competencias clave y contamos con algunos de los mejores mentores, quienes compartirán su experiencia, conocimiento y visión para acompañarte en el proceso. 🚀🫶🏻✨

    Paso a paso iremos presentándolos.

    La visión es grande. Pero el impacto que podemos generar es aún mayor.

    Nuestro primer mentor: Emmanuel Puga

    Gracias Emmanuel Puga, eres el mejor en liderazgo y transferencia del conocimiento, un gran profesional, excelente mentor y mejor ser humano.

    Esto comienza.

    Estamos construyendo @emmanuel.puga, @mavi.rueda y 6 mentores más que les iremos revelando.

  • Cuando un patrocinio no son solo logos… y se convierten en estrategia

    When sponsorship isn’t just about logos… and becomes a strategy

    Lo que dejó la primera carrera de NASCAR México en Tulum sobre alianzas que sí generan valor.

    Hay marcas que todavía creen que patrocinar un evento significa únicamente aparecer en una lona, una pantalla o tener menciones. Pero las marcas visionarias saben algo:
    Un patrocinio bien ejecutado no solo compra visibilidad. Compra relevancia cultural y engagement con su segmento.
    Eso pensé al vivir la carrera inaugural de NASCAR México Tulum 100, un evento que logró algo poco común:
    • Primera carrera de NASCAR en México en ese formato.
    • Primera desarrollada dentro de un aeropuerto.
    • Entradas agotadas.
    • Asistencia de aficionados nacionales y mayor afluencia de internacionales en esta categoría en México.
    • Conversación orgánica en redes, turismo y entretenimiento.
    No fue solo una carrera. Fue una construcción de experiencias memorables con algunos ajustes por hacer en cuanto a logística pero bien logrado el evento en general.

    El verdadero valor de un patrocinio

    Cuando una marca entra correctamente a un evento así, no solo gana impactos. Gana asociación con atributos como velocidad, innovación, precisión, adrenalina, deporte, comunidad, alto desempeño y experiencia premium. Eso vale más que miles de impresiones digitales sin contexto.
    Porque las personas no recuerdan banners. Recuerdan emociones.

    Tulum no fue casualidad

    Elegir Tulum como sede también fue estratégico. Tulum representa turismo internacional, aspiracionalidad, lifestyle y atención global. Al unir ese destino con una propiedad deportiva potente, se creó una narrativa mucho más atractiva para marcas, medios y asistentes. Eso es pensamiento estratégico aplicado a eventos: no sumar acciones, diseñar sinergias.

    Lo que podemos evaluar

    Muchos negocios siguen viendo los patrocinios como gasto. Los mejores lo ven como una plataforma para:
    • Generar posicionamiento.
    • Conectar con nuevas audiencias.
    • Crear relaciones B2B o visibilidad B2C.
    • Elevar la percepción de marca.
    • Producir contenido poderoso.
    • Abrir alianzas futuras.
    • Abrir oportunidades y cerrar negocios.
    Un evento exitoso puede convertirse en meses de conversación si la marca sabe activarlo.

    La lección para cualquier empresa

    No necesitas patrocinar solo NASCAR para incluir esta acción en tu estrategia. Necesitas preguntarte:
    ¿En qué espacios debería estar mi marca para heredar confianza, prestigio o energía correcta?
    Esto mismo pensé y accioné cuando propuse que abriéramos una Farmacias de Similares de Similares en Kidzania parque temático infantil, pensando en tener la oportunidad de conectar con los niños y construir posicionamiento entre los miles de visitantes. Ese patrocinio también se concretó. Este artículo además de aportar valor a sus lectores también forma parte de mi estrategia para afinar los detalles de mi próxima conferencia con EXMA Eventos de Fernando Anzures el 8 de mayo, es así como se construyen marcas y se ven las estrategias en acción. A veces crecer no depende de anunciar más. Depende de asociarte mejor.

    Reflexión final

    Las alianzas correctas aceleran lo que una marca tardaría años en construir sola.
    Porque en negocios, como en las pistas, la velocidad importa… pero la estrategia decide quién gana.
  • Delegar no es un lujo, es una estrategia para escalar

    Delegating is not a luxury; it is a strategy for scaling up.

    En las etapas iniciales de una compañía, hay una narrativa que en ocasiones se repite: “Si quiero que algo salga bien, tengo que hacerlo yo”. Y funciona… hasta que ya no es sostenible.

    Porque llega un punto —inevitable— en el que el crecimiento empieza a tensar la operación. Más clientes, más decisiones, más frentes abiertos. Y el líder, que antes era el motor de todo, se convierte en el cuello de botella.

    Ahí es donde muchas compañías se estancan. No por falta de oportunidades para delegar o talento. Sino por no delegar a tiempo.

    El error silencioso del crecimiento

    Cuando una empresa crece, lo lógico sería que el líder evolucione hacia un rol más estratégico. Pero en la práctica ocurre lo contrario: se aferra más al control. Revisa cada detalle. Aprueba cada decisión. Centraliza cada proceso.

    ¿El resultado?

    • Equipos subutilizados.
    • Decisiones más lentas.
    • Fatiga operativa del líder.
    • Y una empresa que crece… más lento de lo que podría.

    Según estudios de Gallup, los líderes que delegan de manera efectiva logran equipos hasta un 33% más comprometidos. Y ese compromiso no es un “nice to have”: está directamente relacionado con productividad, rentabilidad y retención.

    Delegar no es solo liberar tiempo. Es multiplicar capacidad.

    Delegar no es perder control, es diseñar estructura

    Existe una confusión común: delegar = soltar responsabilidad. Pero en realidad, delegar bien es todo lo contrario. Delegar es:

    • Definir claramente roles y expectativas.
    • Transferir ownership, no solo tareas.
    • Crear sistemas donde las decisiones no dependan de una sola persona.

    Las compañías que escalan no son las que tienen líderes más capaces. Son las que construyen estructuras donde el conocimiento y la ejecución están distribuidos.

    Un reporte de Harvard Business Review señala que los líderes que no delegan tienden a saturarse operativamente, lo que impacta directamente la velocidad de crecimiento y la capacidad de innovación.

    Delegar es una decisión de mentalidad

    Delegar no es un premio al éxito. No es algo que haces “cuando ya llegaste”. Es una decisión estratégica que tomas precisamente en el momento correcto para poder llegar.

    Implica cambiar el foco:

    • Del “yo lo hago mejor”.
    • Al “cómo construyo un equipo que lo haga incluso mejor que yo”.

    Tu valor como líder no está en cuánto haces, sino en cuánto habilitas a otros para hacer.

    Y sobre todo, implica priorizar el bienestar colectivo sobre el control individual.

    Incorporar talento que incluso supere tus capacidades —o que complemente lo que hoy no domina la organización— también es parte de delegar estratégicamente.

    Un error frecuente en etapas de crecimiento es no saber hacia dónde fortalecer primero la estructura: si desarrollar posiciones directivas como gerencias, vicepresidencias o presidencia, o reforzar la operación que actualmente genera la liquidez del negocio.

    La respuesta no está en elegir un solo camino, sino en entender que ambos son necesarios. La verdadera estrategia consiste en decidir cuándo impulsar cada frente.

    El verdadero riesgo no es delegar… es no hacerlo

    Muchos líderes evitan delegar por miedo:

    • A que las cosas no salgan perfectas.
    • A perder control.
    • A invertir tiempo en formar a alguien más.

    Pero el riesgo real es otro:

    • Convertirte en el límite del crecimiento de tu empresa.
    • Frenar el desarrollo de tu equipo.
    • Y construir una organización que depende demasiado de ti.

    Según datos de McKinsey & Company, las organizaciones que desarrollan capacidades de liderazgo distribuido tienen mayor probabilidad de escalar sostenidamente frente a aquellas que concentran decisiones en pocos roles.

    Delegar es escalar

    Delegar no es descargar trabajo. Es diseñar una compañía que pueda crecer sin depender de una sola persona. Es pasar de operar el negocio… a construir el sistema que lo hace crecer.

    El liderazgo no se mide por lo que controlas, sino por lo que eres capaz de multiplicar.

    Si estás en una etapa de crecimiento, la pregunta no es si puedes delegar. La pregunta es: ¿cuánto te está costando no hacerlo?

  • Los grandes eventos no se improvisan

    Great events are not improvised

    Este fin de semana asistí a LIV Golf Mexico City, un evento de talla internacional que destacó por su organización, experiencia de usuario, patrocinadores, seguridad y nivel de ejecución.

    Fue una gran muestra de cómo los eventos deportivos pueden convertirse en plataformas poderosas de marca, negocio y posicionamiento. Y justo ahí confirmé algo que he aprendido durante años trabajando en grandes proyectos:

    Los eventos exitosos no solo entretienen. Comunican.

    Cuando una marca entiende el contexto, conecta más fuerte

    Hace algunos años participé en la estrategia y operación de la llegada de la Fórmula 1 Gran Premio de México en su regreso a México. Fui responsable de la estrategia en áreas clave como customer services, logística, capacitación integral del equipo operativo, training, atención a invitados, voluntariado, investigación de mercados por medios digitales en sitio y experiencia del evento.

    Vivímos y construímos desde cero una plataforma global en territorio local para un nuevo mercado.

    Formé equipos para ejecutar los planes de atención a clientes corporativos e inteligencia operativa. Además, capacité a 1,200 colaboradores de todas las áreas desde directivos hasta el personal de seguridad que atenderían a más de 340,000 asistentes en solo tres días de evento.

    Ahí planeé, los grandes eventos no solo requieren espectáculo. Requieren estrategia, estructura y ejecución impecable.

    En ese momento surgió una conversación clave:

    ¿Cómo hacer que un evento internacional realmente se sintiera en México?

    Mi respuesta fue clara: la cultura mexicana.

    Tenemos uno de los patrimonios culturales más poderosos y admirados del mundo: colorido, simbolismo, tradición, artesanía e identidad visual única. Además, la temporalidad coincidía con el Día de Muertos.

    Además de proponer que el desfile de Día de Muertos —que recientemente había tomado gran relevancia internacional tras la película Spectre— se integrara como parte de la experiencia, también propuse considerar elementos icónicos de la artesanía mexicana. Un ejemplo que compartí fue el Árbol de la Vida, incorporado como recurso visual para conectar tradición con espectáculo global.

    Como explicaba Douglas Holt, las marcas más poderosas se construyen cuando logran apropiarse de códigos culturales relevantes y convertirlos en significado contemporáneo. Eso fue precisamente lo que hicimos.

    Cuando una marca logra unir contexto, territorio, emoción, timing e identidad cultural… deja de hacer publicidad y empieza a construir relevancia.

    Hoy, la Fórmula 1 Gran Premio de México es referente mundial también por eso.

    No todo lo que funciona en una marca funciona en otra

    En LIV Golf Mexico City observé algo interesante. Algunos espacios visuales y photo opportunities retomaban elementos muy ligados al imaginario visual de Día de Muertos: flores de cempasúchil, colorido tradicional y códigos que ya asociamos con otros eventos de octubre y noviembre en México.

    Sin embargo, el torneo ocurrió en abril. Y ahí aparece una reflexión estratégica importante:

    No basta con usar símbolos mexicanos. También importa usar los correctos para el momento correcto.

    Lo más valioso es que el key art oficial del evento sí mostró una lectura mucho más precisa del contexto: jacarandas, tonos violetas, primavera en Ciudad de México, identidad visual elegante y contemporánea.

    Eso me pareció brillante. Porque demuestra que cuando se investiga el entorno, aparecen mejores ideas.

    Inspirarse no es copiar

    El libro Roba como un artista de Austin Kleon lo resume bien: el buen creativo transforma, no imita. Tomar referencias es parte del proceso. Todos lo hacemos.

    La diferencia está en si solo replicas… o reinterpretas con inteligencia estratégica.

    Una marca fuerte no copia códigos ajenos. Construye los propios.

    Estrategia también es sensibilidad

    Muchas veces se piensa que estrategia es solo números, funnels o presupuestos. No.

    También es sensibilidad cultural. Leer el momento. Entender el lenguaje visual. Detectar insights. Elegir símbolos que conecten con autenticidad.

    Eso aplica para:

    • Eventos deportivos.
    • Lanzamientos de producto.
    • Campañas publicitarias.
    • Branding.
    • Experiencias premium.
    • Marca país.

    Lo que Lorena Ochoa también enseñó sobre estrategia

    En una conferencia de EXMA en noviembre 2025 en Cuidad de México escuché a Lorena Ochoa contar que uno de los cambios más difíciles de su carrera fue cambiar de caddie.

    ¿Por qué? Porque entendió que no solo necesitaba experiencia técnica. Necesitaba a alguien que fortaleciera su mentalidad competitiva.

    Eso también pasa en empresas y marcas.

    A veces no necesitas más manos. Necesitas mejores advisors.

    Personas que te ayuden a ver con claridad. Que eleven tu visión. Que no siembren duda cuando necesitas foco.

    Reflexión final

    No todo lo espectacular es estratégico. Y no toda buena ejecución garantiza relevancia. Las marcas que ganan entienden algo fundamental:

    Cada detalle comunica.

    La fecha comunica. Los colores comunican. Los símbolos comunican. La experiencia comunica. El equipo comunica.

    Y cuando todo está alineado, la marca deja huella.

  • Tener un buen producto no es suficiente. La diferencia está en cómo comunicas y lo llevas al mercado.

    Having a good product is not enough. The difference lies in how you communicate and bring it to the market.

    Muchas empresas tienen buenos productos y servicios, Incluso una propuesta de valor sólida. Y aún así, no están creciendo al nivel que podrían.

    Durante años, se pensó que el crecimiento dependía de mejorar el producto: agregar más, optimizarlo, hacerlo más competitivo. Pero en la mayoría de los casos, el punto no está ahí.

    Tanto empresas como profesionales tienen claridad sobre su expertise. Saben qué hacen bien, qué ofrecen y cómo generan valor. Pero ya no es suficiente porque el entorno es cada vez más dinámico. Los cambios tienen que ver con:

    • Cómo las personas descubren soluciones.
    • La forma en la que comparan.
    • Cómo toman decisiones de compra.

    Y si no evolucionamos la manera en la que conectamos con ese proceso, el crecimiento se desacelera… incluso cuando el producto es excelente.

    Evolucionar más rápido

    Charles Darwin lo planteó desde la biología:

    No sobreviven las especies más fuertes, sino las que evolucionan más rápido.

    Lo mismo sucede con las empresas. No se trata únicamente de quién tiene el mejor producto, sino de quién logra adaptarlo mejor al contexto actual. Y quién logra hacerlo visible en el momento correcto.

    El reto no es solo vender más, sino entender:

    • Cómo estás llegando a tu cliente.
    • A través de qué canales.
    • Con qué mensaje.
    • Y si realmente estás conectando con su dolor para ayudarlo.

    No es capacidad, es alineación

    Trabajando con empresas, he visto un patrón constante: No hay un problema de capacidad es más bien alineación.

    Productos valiosos con un potencial que no siempre se está comunicando con claridad. Diferenciadores claros, pero poco visibles en el mercado y soluciones poderosas, que pueden estructurarse mejor para conectar con el entorno actual.

    Incluso un gran producto puede perder tracción… si el mercado no alcanza a entender por qué es valioso y relevante.

    Cuando el mercado todavía no conoce la solución

    En ciertos casos, el reto es aún mayor. Hay industrias, soluciones o tecnologías que son nuevas para el mercado. Y ahí no solo se trata de vender primero sino de ayudar al mercado a adoptar. Y acompañar al cliente a entender:

    • Qué está incorporando.
    • Por qué es relevante.
    • Y cómo se integra en su realidad.

    He vivido este proceso en estrategias vinculadas a Connected TV, donde el valor estaba claro, pero en algunos mercados al principio no se entendía cómo adoptarlo.

    La visión estratégica conecta y traduce.

    El crecimiento no viene únicamente de hacer más. Viene de pensar mejor, de tener claridad.

    Cómo lo trabajo con el Método CORE

    A través del Método CORE, trabajo en: identificar dónde está la desconexión entre el valor que se ofrece y la forma en la que se está llevando al mercado.

    La diferencia no está únicamente en lo que ofreces, sino en cómo logras llevarlo al mercado y lo haces visible de forma estratégica.